Así del precipicio… una visión social up-down

¿Qué podemos decir de Teresa Suárez Maceiras? según los portales Cine Latinoamericano y Agarrate del Barandal Films  la cineasta y guionista estudió teatro y actuación. En estudios formales encontramos su estadía en el New York Film Academy. Entre 1986 y 1992 fue directora del Polyforum Cultural Siqueiros. Ha trabajado como directora de arte para más de 200 comerciales con Alejandro González Iñárritu, Fred Clap y Simón Bross, entre otros. En 2013 dirigió el largometraje ¿Qué le dijiste a Dios? y en 2006 Así del precipicio. Esta última es la obra que abordaremos y justamente empiezo por denotar el sentido autobiográfico de la historia. 

Yo anoto todos mis sueños, ahí es donde uno descubre quien es

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Suárez ha dicho que su intención era “hablar sobre sexo y drogas sin moralismo y desde el punto de vista de las mujeres”. Ana de la Reguera -quien interpreta a Lucía- le dijo a El Universal en el 2005 que la película “es una crítica a la clase social alta y media alta; me gusta porque la primera mitad parece divertida, después es súper deprimente y así es con las drogas: chingón al principio, después cuando pierdes el control… todo se va a la mierda”.

Lucía es la adicta a la cocaína, directora de arte en producción de comerciales y enamorada de un torero muy machista. Hanna es la compañera de universidad de Lucía -ambas estudiaron comunicación-, es judía, se encuentra descubriendo su sexualidad en medio de un divorcio y trabaja en una tienda de joyería fina. Carmen es la artista; el personaje enigmático del pasado de Lucía, se entiende que la conoció antes de la universidad y su más grande sueño es exponer sus creaciones -su arte- en algún museo importante, principalmente en Londres.

El amor es una droga; es sexo; es un clóset; es una cárcel

Las tres sueñan, sueñan mucho durante toda la narración. Hanna sueña clichés lésbicos; una pastelera con el horno “bien caliente”. Carmen sueña con el espiral; su arte completando un circulo y siendo absorbida sin vergüenza ni pudor por una aspiradora -como la cocaína-. Lucía sueña con la muerte, la justicia de matar a ese que tanto le ha hecho daño; pero al mismo tiempo a amado tanto.

Yo creo que a mi media naranja ya la hicieron jugo

“Yo pienso que en esta vida hay dos clases de gente: naranjas y exprimidores” es lo que Carmen les dice después de explicar a sus amigas que esta enamorada de su mejor amigo gay. Este es un tema recurrente, el amor. Uno de los vértices sobre el cuál los personajes tienden a tomar sus decisiones.

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¿Por qué no hacemos una [loción para hombres] que se llame ‘hijo de la chingada’?

Un factor importante dentro de este vértice es “lo masculino” vs. “lo femenino”. Pareciera que nos intentan decir algo. Por un lado están las dos, atormentadas por hombres; por otro lado esta Hanna, decidiendo por iniciativa propia desadjudicarse de ese camino génerico.

Cuando uno se enamora, se enamora de una persona, no de un sexo

– ¿Esta buena tu carne?

– Buenísima ¿quieres?

Uno de los mejores diálogos de la película; el juego entre Hanna y su pretendiente.

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Ahora estoy aprendiendo mi soledad… a no ser que haya alguien muy especial con quien compartir mi tiempo

El sexo  y la soledad son los otros dos vértices. El sexo por un lado como una cuestión de adicción y de naturaleza salvaje casi como la cocaína. Una droga. La soledad como su respuesta inmediata; la cruda después de una noche larga. Cuando el fuego se apaga y ni siquiera quedan cenizas.

La ociosidad es la madre de todos los vicios, pero es una madre y hay que respetarla

¿Entonces qué tienen en común estás tres historias? las expectativas, los vicios que no te dejan escapar a una rutina auto destructiva, la pasión e intensidad por experimentar.

Vívelo, la vida se va; se acaba

No puedo dar una opinión al respecto de una película como esta. Lo que sí se, es que explica a la perfección la situación en la que me encuentro. Las malas decisiones, las ganas de vivir y la cobardía de hacerlo. Como dice una canción de Vestusta Morla “el valor para marcharse y el miedo a llegar” ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta de lo que estamos haciendo para ser felices? el día en que nos demos cuenta de lo que nos hace infelices, dolidos y vulnerables.

Quién diga que esta película es mala y alejada a la realidad no ha convivido con universitarixs indecisos, con alcohol y dinero los fines de semana. Una élite que cede ante las presiones y después las convierte basura, consumismo y dolor.

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