Mi primera vez. Cap. 7

Poco tiempo pasó hasta que empecé mi primera relación seria.

Sería en el verano del recién acabado 8° de EGB

Subi a la urba junto con mi amiga para ver al chico que me gustaba del cole y terminamos llendo a ver al chico que le gustaba a ella.

Este chico tenía un amigo, RC, y el plan perfecto de mi compañera era liarnos para que su amigo se liara con ella. Funcionó a medias, porque yo acabé saliendo con el, pero a ella le seguían sin hacer ni caso.

Nuestros episodios amorosos empezaron bastante subidos de tono, porque yo iba de chica mayor y no me asustaba casi nada. Así es como comenzó su constante insistencia en hacerlo.

Bien es cierto que llegábamos a unos límites carnales en los que solo quedaba sentirle dentro de mi, pero ese paso me costaba horrores darlo porque en el fondo me seguía sintiendo una niña.

Descubrí el sexo oral como una herramienta casi de dominación, tener a tu merced un órgano tan sensible, el sentir como se retorcía de placer cuando introducía su pene hasta el fondo de mi garganta o cuando daba continuos rodeos a su glande con mi lengua, conseguiendo hacerle llegar. Levantar tu mirada, orgullosa de la azaña y ver cómo él se llevaba las manos a la cabeza exausto de placer. Esa sensación, me encantaba.

Aún así, tardé más de 6 meses en decirle que si.

Tenía ya 14, y en la penumbra de su habitación de adolescente, recuerdo sentir que estaba excitada y que fue una tortura poner ese condón ¡aquella gomita traicionera y cortarrollos no bajaba!.

Allí estaba yo, tumbada boca arriba, prácticamente desnuda y rezando interiormente para que no me doliera como se comentaba en los patios de cole.

Sentí su pene totalmente excitado entrando dentro de mi como algo creado a medida, no me dolió y tampoco sangré. Sus movimientos repetidos sobre mí no cesaban y yo… yo no sentía nada.

Obviamente le vi tan metido en su papel que me dió mucho reparo no acompañarle en esa fiesta de jadeos y palabras feas. Empecé a jadear como recordaba que hacían las actrices de las pelis porno que a escondidas había logrado ver con mi prima alguna noche.

Le agarré el trasero y le empujaba contra mí en una interpretación digna de un Goya, pero lo cierto es que no llegaba a ningún sitio, no llegaban esos orgasmos que tan fácilmente conseguía yo sola en mi intimidad.

Cuando me aviso RC de que estaba a punto de correrse, le acompañé de nuevo en sus suspiros, simulando un orgasmo penoso por mi parte, y allí acabo mi primera vez.

Me dió pánico pensar que se daría cuenta del engaño pero lo cierto es que a esas edades poco hombres se dan cuenta y a pocos les importa si era real. Después de tanto esperar, para él fue un triunfo y una meta conseguida y sobre todo, una puerta que se había abierto para no cerrarse nunca más.

Supongo que todos idealizamos nuestra primera vez, los que somos un poco románticos nos imaginamos velas, sábanas blancas, unas caricias previas tranquilas, sin prisas y unas posturas imposibles perfectas para escribir un libro tantrico del sexo.

Pero lo cierto es que finalmente fue deprisa por si venía alguien, encima de peluches y libros de instituto, en unas sábanas de Dragón Ball y con Obk sonando de fondo.

Una escena digna de recordar, no tanto por lo que sentí si no por lo que ese momento significó para mí y para mi cuerpo.

Ya no sería una niña nunca más.

Autor: tececonvida

Mujer con vida entre las manos, con fuego dentro del cuerpo y con energía en el corazón.



Visita el artículo original en: https://tececonvida.wordpress.com/go/sexo/mi-primera-vez-cap-7/

 

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